Madre de Dios en el Periodo Incaico

Los contactos del incanato con las zonas selváticas del Madre de Dios, no admiten demasiadas dudas. Aparentemente, los sectores inmediatos a la serranía, por la parte del Cusco y Puno actuales, estuvieron bajo explotación, especialmente para los sembríos de coca y otras plantas tropicales, así como para la extracción de oro en yacimientos y/o lavaderos, como también habrían servido para la recolecta de otros recursos: plumas de aves, miel de abeja y madera.

Los Incas llamaban Antisuyo a la extensa región noreste, a partir del Cusco, y Anti o Antis a la Cordillera Oriental (de donde provino el nombre de Andes).
Por Antis eran conocidos también los diversos grupos nativos de la Amazonia, denominación que recogería Cieza de León para sus célebres crónicas. Los Incas contaban con la vía de Paucartambo para acceder al Amarumayo (Madre de Dios) y también la ruta por Carabaya, al este.

Hemos mencionado los restos de un camino empedrado que llegaba hasta la cuenca del Manu, comunicando el Madre de Dios con poblados de la serranía, al lado de la Cordillera Oriental.
Este camino no se utilizó en el incario, por ser adecuado al tránsito de llamas y animales de carga, usados desde lejanos tiempos remotos para el comercio con la selva.

Los cronistas hispanos, desde Cieza de León hasta Herrera, recibieron de los incaicos var+338396-55/8adas versiones sobre el distante Amarumayo. A su vez, Garcilaso de la Vega, en sus Comentarios Reales, trae a colación las expediciones llevadas a cabo por los cusqueños, hacia los Antis, y refiriéndose a Paucartambo, dice lo siguiente:
"El Rey Inca Roca, determinó enviar a la conquista de Antisuyo a su hijo... Fue con buen suceso hasta el río Paucartambo y pasó adelante a Challampa.... De allí pasó adelante a Pillcupata.... pasó a Navisca y Tunu (Tono). Para entrar a estos valles donde se cría la cuca (coca) se pasa cuesta.... tiene 5 leguas de bajada.... habría entrado con 15 mil hombres."

Garcilaso nos relata, también, la expedición llevada a cabo por Inca Yupanqui, deseoso de ir al este de la cordillera Oriental hacia los Musus (Mojos), a los que se podía llegar por el Amarumayo o Madre de Dios. Anota que los expedicionarios tuvieron peleas con los nativos, muchos pueblos se habrían sometido luego al Inca y gran número de ellos salieron a poblar el Tono.

Inca Yupanqui habría descendido por el Amarumayo en balsas y si fue hasta los Mojos tendría que haber llegado al Beni, lo cual es posible, más aún si se utiliza el camino empedrado que podría ser la ruta para una entrada semejante, ya que permitía movilizar hombres, pertrechos y abastecimientos.
Al respecto de esta jornada, el cronista Cieza de León refiere lo siguiente en la Crónica del Perú, tomo I, Capítulo XLV: "Topainga Yupanque atravesó con un gran ejército los Andes (Cordillera Oriental) y que fueron muy difíciles de conquistar y traer a su señorío muchas gentes de las que en ellas habitaban.

(Anota además que en) las vertientes de la otra mar, a la parte del nacimiento del sol, es público que los naturales son de menos razón y entendimiento, los cuales crían gran cantidad de coca, que es una hierva preciada entre los indios... y como estas montañas son tan grandes, puédense tener ser verdad lo que dicen de haber en ellas muchos animales, así como osos, tigres, leones, dantas, puercos y gaticos pintados... y también se han visto, por algunos españoles, unas culebras tan grandes que parecen vigas..."

También señala el mismo cronista que en el tiempo de:

"Inca Yupanqui... salieron por su mandato ciertos capitanes con mucha gente de guerra a visitar estos Andes y a someter a los indios que pudiesen..... Y que entrados en los montes, estas culebras mataron a todos los más de los que iban...".

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